1 mar. 2017

MENSAJE DEL OBISPO MARZO 2017: "SER MAESTRO ES UNA ALTA VOCACIÓN Y SERVICIO"

Amigos profesores de religión:

            Me ha pedido Marisa que, una vez al mes, os dirija unas palabras para el blog que inaugura la Delegación diocesana de Enseñanza. Lo hago con mucho gusto por el aprecio que desde niño siento por los maestros, ya que mi madre era maestra, «maestra de pueblo» como solía decir. Ser maestro es una alta vocación y servicio. Os invito, pues, a dar gracias a Dios por vuestro hermoso trabajo. Si a esto se añade que sois profesores de religión, tenéis aún más motivos para dar gracias, aunque hoy la religión no esté de moda. Quizás por ello, vuestro trabajo sea más necesario y digno de aprecio. Despertar, alentar y desarrollar en los niños y adolescentes el sentido religioso de la vida es un auténtico privilegio. Si educar es sacar del hombre lo mejor de sí mismo, educar en el sentido religioso es sacar del hombre la chispa escondida de Dios, que ha dejado en cada persona, su huella como Creador. Educar a las  nuevas generaciones a conocer a Dios, llamarle Padre y confiar en él, como hizo Jesucristo, es una experiencia única. Poner al hombre en la pista de Dios para que su vida sea una constante búsqueda de quien nos ha creado no tiene precio.

    Cuando vamos creciendo en la vida, descubrimos con asombro los inmensos horizontes que se abren cuando un maestro tiene el arte de desvelárnoslos. ¡Es una suerte haber tenido un maestro que nos ha elevado hacia las cumbres del saber, hacia la belleza de comprender la vida, hacia los misterios sorprendentes de la naturaleza! ¡Y hacia el misterio insondable de Dios! Jamás olvidaré las experiencias tan gratificantes con los niños y adolescentes en la catequesis; ni olvido las preguntas que te ponen en aprietos porque, desde la inocencia y sencillez, te cuestionan sobre misterios de la vida. Hace unos días me impactó la imagen de un niño sirio, a punto de morir por los estragos de la guerra, que decía: «Se lo voy a contar todo a Dios». Ese niño ha muerto con la esperanza de ver a Dios y poder decirle todo lo que ocurre en esta tierra y que necesita ser cambiado. Quienes hayan sembrado en ese niño la esperanza de ver a Dios y contarle todo lo que ocurre en el mundo han engendrado a ese niño para la vida eterna. A pesar de la tragedia de ver morir a un niño, la fe que manifiestan sus palabras hace que el horror de su muerte no nos sumerja en la tristeza total, ni en la desesperanza.

    Os animo, pues, a considerar que tenéis en vuestras manos la responsabilidad de desarrollar la semilla del bautismo en los alumnos durante la clase de religión. Dice el Papa Francisco que tanto la catequesis como la enseñanza de la religión deben ayudar a que crezca en los alumnos y catecúmenos la conciencia de ser hijos de Dios. En la catequesis se hace mediante el método catequético; en la escuela mediante el estudio sistemático de la religión, en nuestro caso, la católica. Buscad la adecuada pedagogía para hacer atractiva la asignatura, sin prescindir de los contenidos del currículum. Formaos especialmente en las cuestiones que hoy son más debatidas y expuestas en los medios de comunicación inculcando en los alumnos, como quiere también el Papa, un sentido crítico de lo que ven y oyen. Y, sobre todo, sed testigos de lo que enseñáis, porque aunque hoy son necesarios los maestros, estos no lo serán si no son verdaderos testigos.
       
Quedo a disposición de lo que necesitéis como obispo vuestro.        

Con mi afecto y bendición 
+ César A. Franco
Obispo de Segovia