8 may. 2017

MENSAJE MES DE MAYO: VALORES EVANGÉLICOS

                                   Queridos amigos profesores:

            De nuevo me pongo en comunicación con vosotros para compartir mis preocupaciones en el campo educativo, que seguramente coincide con las vuestras. Me refiero al tema de los valores que está tan de moda en nuestra sociedad. Educar en valores se ha convertido en un tópico en el ámbito de la educación. ¿Quién no ve la necesidad de educar en valores? Otra cosa es ponernos de acuerdo en lo que entendemos por esto, porque se dan casos en que no siempre se coincide en apreciar lo que es un valor. Pongo un ejemplo concreto que os atañe directamente: ¿Es la religión un valor? Si es así, por qué se estima tan poco, en determinados ámbitos, la clase de religión. ¿Es la religión fuente de valores? Indiscutiblemente.
Sin embargo, se presenta a veces la religión en contraste con otros valores que, paradójicamente, han nacido de ella. Es preciso reconocer, por ejemplo, que el cristianismo ha sido para Europa un elemento fundamental para la implantación y desarrollo de los derechos humanos: justicia, paz, desarrollo cultural, libertad, etc.

            El Evangelio de Cristo es fuente permanente de valores, por la sencilla razón de que Cristo es el Hombre nuevo, en quien la humanidad ha alcanzado su máxima expresión y representatividad. Cristo, en su persona y en su enseñanza, es una referencia imprescindible para entender al hombre y lo que llamamos valores humanos. Por eso, cuando se enseña bien la fe cristiana y se da testimonio de ella con la vida, se contribuye a la expansión de los valores que atañen al hombre. Y cuando se priva a la sociedad de Dios o de Cristo, la sociedad discurre por derroteros que terminan atentando contra el hombre y su dignidad. Una sociedad que se construye sin Dios termina siendo una sociedad contra el hombre.

Es verdad que en ocasiones la religión puede ser utilizada de modo contrario a su naturaleza y finalidad. El Papa ha recordado recientemente en su viaje a Egipto que no se puede jamás utilizar el nombre de Dios para atentar contra el hombre. Pero este mal uso de la religión no la priva de su valor. También el desarrollo científico puede utilizarse contra el hombre, y no por eso se pondrá el duda el valor de la ciencia y de su progreso.

            Os animo, pues, a educar en valores. Tenemos para ello una fuente permanente de inspiración en la persona de Cristo, el Hombre Nuevo, y el Evangelio que él proclamó y que ha trasformado la vida de tantos pueblos, de tantos hombre y mujeres, que lo han acogido como palabra de Verdad.


            + César Franco

            Obispo de Segovia