6 nov. 2017

MES DE NOVIEMBRE


                                                                         
Queridos amigos profesores:

El Papa Francisco ha tenido el 18 de Octubre pasado una intervención muy interesante sobre el futuro de Europa. En una reunión organizada por las diversas Conferencias Episcopales de Europa, bajo el lema «Repensar Europa», ha hablado de la necesidad de que Europa retorne a sus raíces reconociendo la herencia que ha recibido de la tradición cristiana y de la importancia que tiene educar en el verdadero concepto de libertad y en el valor de la tradición. Ha dicho que Europa vive «una especie de déficit de memoria» y ha invitado a «redescubrir el valor del propio pasado, para enriquecer el propio presente y entregar a la posteridad un futuro de esperanza»


En este contexto ha hablado sobre la educación y la enseñanza de Religión. Cito el párrafo completo porque no tiene desperdicio: «Muchos jóvenes se encuentran perdidos ante la ausencia de raíces y perspectivas, “llevados a la deriva por todo viento de doctrina” (Ef 4,14); a veces también “prisioneros” de adultos posesivos, a los que les cuesta sostener la tarea que les corresponde. Es importante la tarea de educar, no solo ofreciendo un conjunto de conocimientos técnicos y científicos, sino sobre todo trabajando “para promover el desarrollo íntegro de la persona humana, también para el bien de la sociedad terrestre y para la construcción de un mundo que debe configurarse más humanamente” (GE 3). Esto exige la implicación de toda la sociedad. La educación es una tarea común, que requiere la activa participación al mismo tiempo de los padres, de la escuela y de las universidades, de las instituciones religiosas y de la sociedad civil. Sin educación no se genera cultura y se vuelve árido todo el tejido vital de las comunidades».

La sigla GE se refiere al decreto del Concilio Vaticano II, titula Gravissimum educationis, que se refiere a la educación de las nuevas generaciones. Merece destacarse cómo hace hincapié en la formación integral de la persona, que incluye naturalmente la formación religiosa; la implicación de toda la sociedad; la educación entendida no sólo como conjunto de conocimientos técnicos y científicos; y la relación de educación y cultura para que la sociedad no se convierta en un terreno árido.

Es bueno que el Papa nos haga reflexionar sobre estos aspectos que tocan tan directamente vuestra dedicación a las nuevas generaciones. Es preocupante lo que dice – y sabemos por experiencia – que muchos jóvenes se encuentran perdidos ante la ausencia de raíces y perspectivas. Os animo, por tanto, a abrir horizontes y a poner fundamentos sólidos en la vida de los alumnos.

Con mi cordial afecto
+ César Franco

Obispo de Segovia